“Movin’ To The Sun” puede ser una de las primeras grandes pistas de cómo creo que se va a transformar la industria musical con la inteligencia artificial.
De una herramienta de IA a HUGEL
Todo comenzó lejos de un gran estudio de grabación.
Bernadett Gango, conocida como Imael Angel, es practicante de Reiki y hacía música junto con su pareja como parte de su universo de bienestar y manifestación. Para experimentar utilizó Suno, una herramienta de inteligencia artificial capaz de generar canciones a partir de instrucciones.
De ahí nació una primera versión llamada I’m Moving To The Sun. (AI Music)
La canción comenzó a llamar la atención hasta llegar a HUGEL, quien vio algo especial en ella.
En lugar de simplemente publicar la creación de IA, reconstruyó el instrumental, modificó la producción y convocó a Ultra Naté, la cantante detrás del clásico Free, para volver a grabar la voz.
Es decir: la canción comercial que hoy escuchamos ya no tiene una cantante generada por IA; la voz es humana. (AI Music)
De experimento a hit global
El resultado se lanzó el 22 de mayo de 2026.
Apenas unas semanas después, la canción empezó a entrar en rankings importantes.
En Reino Unido alcanzó el #2 del Official Singles Chart y llegó al #1 del Official Dance Singles Chart.
De una canción nacida experimentando con IA a uno de los mayores hits dance del año.
Pero para mí, lo más interesante está detrás del éxito.
La IA estuvo en el origen, pero los humanos siguieron ahí
Imael Angel no desapareció cuando llegó HUGEL.
Permanece acreditada como artista en el lanzamiento junto a HUGEL y Ultra Naté, algo que me parece especialmente relevante.
Los porcentajes exactos de regalías no se han hecho públicos, así que sería incorrecto inventarlos. Pero el principio me parece fascinante: una idea nacida utilizando IA terminó convertida en un hit profesional sin borrar a su creadora original.
Y eso me deja frente a una pregunta mucho más grande.
Hoy todavía hubo humanos en prácticamente todas las etapas decisivas: alguien tuvo la idea, HUGEL reconoció el potencial, productores reconstruyeron la música y Ultra Naté puso una voz real.
Pero creo que la distancia se está acortando.
¿Cuánto falta para que exista un éxito mundial creado 100% por inteligencia artificial?
¿Tres años? ¿Uno?
¿Meses?
Quizá el verdadero momento histórico llegue cuando una canción completamente creada por una máquina sea escuchada por cientos de millones de personas…
y a nadie le importe quién la hizo.
— Roberto Luna
Business Lead, D14S