Vamos con el Radar IA & Publicidad #03, mi traducción rápida de lo que realmente mueve la aguja en el cruce entre inteligencia artificial, creatividad y negocio este final de mes. Acá no vamos por lo que suena bien, vamos por lo que está pasando, lo que preocupa y lo que de verdad va a requerir decisiones de parte de cualquiera que tenga que liderar comunicación en 2026. Preparados para el análisis con criterio (y sin spoilers innecesarios).


1) Choque de titanes: OpenAI acelera alianzas… y los anuncios siguen al frente

La expansión de OpenAI este enero va más allá de tecnología y toca directamente el negocio publicitario. La compañía está fortaleciendo alianzas con grandes empresas (como proveedores de servicios de TI y distribución de software) mientras prueba integrar publicidad en ChatGPT gratuito con anunciantes reales en el corto plazo.

¿Por qué importa?
Esto no es un experimento menor: apunta a convertir interfaces conversacionales en nuevos inventarios publicitarios. Hace unos años, los anuncios eran banners y posts; en 2026 podrían ser diálogos patrocinados — si mantienen transparencia, relevancia y confianza.

2) Autoridades en alerta: regulación contra deepfakes y contenidos explícitos

El uso de generadores de imágenes y texto no está sin control. La Unión Europea inició investigaciones sobre herramientas de IA (como Grok en X) por permitir generar deepfakes explícitos, incluso sobre personas identificables, elevando el nivel de escrutinio legal internacional.

Esto se suma a una tendencia global de gobiernos que ya no ven a la generación de contenido sintético como un simple problema técnico, sino de derechos y protecciones civiles — con impacto evidente en publicidad, identidad de marca y riesgos legales si no hay controles firmes.

3) El tsunami de anuncios generados por IA ya es real

Un reporte de hoy indica que anuncios generados por IA están ganando terreno en redes, TV y medios tradicionales, con estimaciones de crecimiento robusto para este 2026. Muchos de estos anuncios ya muestran señales visuales extrañas, voces genéricas o contenido que no emociona, impulsando decisiones de marcas que priorizan cantidad sobre calidad.

Ese fenómeno de producción acelerada puede abaratar costos… pero también abaratar experiencia.

4) Que no sea teoría: 2026 reescribe reglas del marketing con IA y automatización

Varios análisis señalan que este año no veremos solo herramientas nuevas, sino reglas del juego nuevas: desde automatización más profunda hasta búsqueda conversacional como motor de descubrimiento, pasando por anuncios generativos integrados en experiencias digitales.

Esto presiona a medianas y grandes marcas a incorporar IA no como lujo, sino como infraestructura estratégica para competir, medir y reaccionar en tiempo real.

Si lo miramos en conjunto, este mes confirma algo que habíamos anticipado: la IA ya no es un accesorio, es parte del ecosistema publicitario. Ya no basta con “saber usar una herramienta”; se necesita saber integrarla con criterio, con límites, con ética, con gobernanza interna y con sentido de marca. Ahí es donde se mide la diferencia entre ruido (contenido genérico) y valor (experiencias memorables).

El reto de 2026 no es cuánto podemos automatizar, sino cuánto puedes humanizar con criterio, balancear eficiencia con profundidad emocional y mantener la reputación de las marcas en un mundo donde la línea entre lo real y lo generado se vuelve cada vez más delgada.