Por Gabriel Martínez, Sr Communications Executive
Trabajando en D14S, he entendido que la comunicación interna no es un complemento del negocio: es parte del producto. Cuando una organización crece y empieza a integrar inteligencia artificial, comunicar bien hacia adentro deja de ser un tema operativo y se vuelve una responsabilidad estratégica.
Desde mi experiencia, mucha de la comunicación interna puede (y debe) entenderse como un servicio para cada integrante de la organización. Un servicio que les permite saber qué está pasando, por qué se toman ciertas decisiones y cómo su trabajo se conecta con el rumbo general. Cuando eso falta, la incertidumbre ocupa el espacio que debería ocupar la información.
La IA ofrece herramientas valiosas para ordenar, sistematizar y distribuir información. Puede ayudar a documentar procesos, centralizar conocimiento y reducir fricción. Pero también he visto cómo, sin un criterio claro, termina generando más mensajes, más canales y más ruido. Automatizar no es comunicar mejor. Sin intención, la tecnología solo amplifica la confusión.
Para mí, el verdadero reto está en la claridad previa. La IA obliga a hacerse preguntas básicas que muchas organizaciones evitan: qué información es realmente relevante, quién necesita saberla, en qué momento y con qué contexto. Si esas respuestas no existen, ningún sistema inteligente va a resolver el problema.
También he confirmado que la comunicación interna cumple una función cultural que la IA no puede reemplazar. Puede ayudar a mantener consistencia, pero no construye confianza ni sentido de pertenencia. Eso se logra con mensajes claros, con coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, y con una narrativa compartida que no dependa solo de la automatización.
En la era de la IA, comunicar bien hacia adentro no es cuestión de herramientas, sino de diseño organizacional. Menos ruido y más intención. Menos automatización reactiva y más claridad. Porque cuando la comunicación interna se entiende como un servicio, la tecnología deja de ser un riesgo y se convierte en un verdadero habilitador del trabajo diario.